GIGANTES DIGITALES SIN CONTROL: LA NECESARIA REGULACION EN CHILE

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En Chile, la desregulación de las empresas digitales globales tiene graves efectos que aún no se han debatido en profundidad, ni menos visibilizado como una amenaza en la opinión pública. Creemos que como actores de la construcción de esa opinión debemos alertar de las negativas consecuencias que advertimos en la actual falta de controles tributarios, legislativos y normativos a estas empresas: 

  • Hay una marcada competencia desleal para los medios de comunicación locales.
  • Existe una permanente pérdida de recursos para el erario nacional por la evasión tributaria.
  • Y lo más peligroso, hay una grave amenaza real para el funcionamiento de la democracia en nuestro país.

RIESGO PARA LA DEMOCRACIA

La crisis económica que viven todos los medios de comunicación chilenos, con riesgo de desaparecer,y que incluye diarios, revistas, radios, canales de televisión, puede provocar un daño de real magnitud a la calidad y la transparencia del sistema democrático en Chile.

Sabemos que el acceso libre a información independiente, pluralista y de calidad, es el requisito básico para que los ciudadanos puedan ejercer sus libertades y derechos y constituye el pilar de cualquier sistema democrático moderno. Los medios chilenos contribuyen diariamente a lograr dichos objetivos.

Sin embargo, la operación desregulada y sin control de los gigantes digitales globales está poniendo en riesgo la independencia, veracidad, equilibrio, pluralismo y diversidad de la información que consumen los ciudadanos.

A nivel internacional hay ejemplos paradigmáticos de cómo esto ha funcionado. Estos operadores globales han manipulado la información; han sido los vehículos para la difusión y creación de “fakenews”, inmiscuyéndose en procesos electorales clave, no sólo para definir la suerte de un candidato en particular o el futuro comercial y administrativo de una nación, sino que además ganando millones de dólares en base a la manipulación emocional de las audiencias.

El legado que dejó la actuación de la desaparecida empresa Cambridge Analytica sólo fue posible gracias al actuar conjunto de estos conglomerados en un modelo sin regulación, en el que estas empresas se unieron para manipular mensajes y emociones de naciones completas. La pregunta lógica que surge detrás de esto es: ¿Chile está libre de este problema? ¿Somos inmunes a este flagelo? Evidentemente, no.

Entendamos por qué: las plataformas digitales globales deforman la percepción de la realidad ya que sus usuarios sólo se ven expuestos a los contenidos que los algoritmos de los buscadores y redes sociales privilegian o permiten que vean.

Cuando una persona busca información en un buscador accede a aquellos contenidos que la plataforma quiere mostrar o que dicha plataforma privilegia ya que son contenidos pagados. Cuando un ciudadano interactúa en redes sociales tiende a recibir contenidos que coinciden con sus puntos de vista y valores. Un mecanismo que rápidamente deforma su percepción del entorno y de la realidad que lo circunda.

Nadie puede discutir que los medios de comunicación constituidos legalmente en Chile, sometidos a las normas claras para su constitución, funcionamiento, régimen laboral y tributario, editorial y ético, han sido soporte fundamental de nuestro sistema democrático porque son garantía de acceso a información libre, independiente y pluralista..

El problema que hoy se advierte es que en la práctica estos operadores globales de contenido funcionan como medios de comunicación, no sólo en su estructura de difusión, sino también como un modelo de negocios de decenas de millones de dólares por la venta publicitaria, sin que nadie vele por la pulcritud editorial de sus contenidos ni el origen de ellos.

Estudios revelan que la población no es capaz de distinguir entre medios de comunicación tradicionales y estos operadores desregulados. Ante la pregunta ¿en qué medio de comunicación usted se informa?, muchas de estas plataformas surgen como la primera opción hoy en Chile, desplazando a la televisión, diarios y radios de la preferencia de las personas.

Estas plataformas digitales argumentan que ellos no constituyen un medio de comunicación ya que no producen contenidopropio sino que sólo distribuyen contenidos de terceros. En el sólo hecho de tomar contenido ajeno y priorizarlo en sus motores de búsqueda u ofrecerlo como contenido relevante a sus seguidores, hay una acción editorial que influye profundamente en quienes se relacionan con estas empresas. Distribuir contenido no es un acto inocuo, es una opción editorial que se puede usar para manipular, inducir estados de ánimo y tomar decisiones electorales y comerciales que afectan la vida de los ciudadanos. Y si a esto le sumamos la difusión de contenido falso, sin ninguna regulación, estamos frente a un cóctel perverso en manos desconocidas que sólo velan por sus intereses y no por el bien común de la sociedad.

Sólo la existencia de un sistema de medios de comunicación independientes, responsables de sus actos, debidamente regulados y con domicilio conocido podrá garantizar en el futuro un sistema democrático sano y transparente.

Por eso se hace urgente que el Poder Ejecutivo y Legislativo chileno modifiquen los sistemas legales, tributarios y reglamentarios que regulan la operación de los gigantes digitales en Chile como Google, Facebook, Youtube, Instagram y otros.

De hecho, parte importante de las causas que explican el origen de la crisis económica de los medios chilenos se origina en un sistema de competencia desleal que protege a los gigantes digitales globales y castiga la capacidad competitiva de los medios locales.

Durante septiembre de 2019 los fiscales generales de 50 Estados y Territorios de Estados Unidos anunciaron el inicio de una macro investigación contra el gigante tecnológico Google por evidentes violaciones a las leyes antimonopolios ya que domina todos los aspectos de la publicidad. A nivel federal, el departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio investigan también a Facebook, Apple y Amazon por violaciones a la ley antimonopolios.

¿Qué está ocurriendo en Chile con estas plataformas?

DEL RIESGO A LA DEMOCRACIA AL ABUSO O APROVECHAMIENTO

Como lo planteamos, este problema no es sólo chileno, es mundial. La mayor parte de los países democráticos del mundo están siendo víctima de los gigantes digitales que abusan de la ignorancia y la desregulación legal.  El desafío creemos es aún mayor para países como el nuestro, en vías de desarrollo, si no somos capaces de reaccionar ante una serie de mecanismo abusivos que en muchos casos se disfrazan de modernidad.

En Europa, la UE en marzo de este año aplicó una multa de 1.490 millones de euros a Google por abusar de su posición dominante en su servicio de publicidad. Desde 2017, ese organismo comunitario ha castigado a la empresa de California con un total de 8.225 millones.¿Y qué ocurre en Chile con este tema?

En lo tributario:

No tienen domicilio tributario en Chile cuando las ganancias de su negocio publicitario se producen por operaciones comerciales que se ejecutan en territorio nacional.

  • No pagan impuestos a las utilidades en Chile.
  • No pagan IVA
  • El cálculo preliminar indica que la elusión publicitaria entre IVA e impuesto a la renta superaría los 100 millones de dólares anuales.
  • Facilitan y permiten el robo o uso ilegitimo de la propiedad intelectual de los medios chilenos y quedan en la impunidad.
  •  No pagan derechos a las sociedades autorales.
  • ¿La nueva ley de reforma tributaria exigirá pagar impuestos en Chile a Google, Facebook y YouTube o solo gravará a algunas plataformas?

En lo editorial:

  • Son la gran plataforma para la difusión de expresiones de odio, racismo, discriminación de todo tipo, sexismo, clasismo, xenofobia, falta de pluralismo, incitadores al delito, de contenido terrorista y muchos más fuera de la ley y no hay organismo estatal que controle sus operaciones.
  • No se le exige ninguno de los aportes obligatorios que deben hacer los medios de comunicación chilenos. No están obligados a difundir las campañas de servicio público. No transmiten la franja política. No incorporan lenguaje de señas para las personas sordomudas
  • No tienen ningún mecanismo de protección a los menores de edad cuando es este grupo etario uno de los principales consumidores de sus contenidos.
  • Publicitan impunemente venta de droga a menores, medicamentos falsos, servicios de falsos médicos e incluso operaciones delictuales.
  • Eluden su responsabilidad de ser medios de comunicación y no tienen un Director Responsableque se pueda hacer legalmente responsable de todos los contenidos que emiten.
  • La matriz de sus contenidos es audiovisual y el CNTV no se hace cargo de controlar ni velar por el correcto funcionamiento de estas plataformas digitales.

RELATO DE UNA CRISIS: ALGUNOS DATOS EN LOS MEDIOS CHILENOS

  • El crecimiento desregulado de las plataformas digitales ha provocado el derrumbe económico de gran parte de los medios de comunicación chilenos. Las revistas prácticamente desaparecieron. La prensa escrita ha perdido más de la mitad de sus ingresos. La Televisión abierta lleva más de un 35 % de caída de sus ingresos en menos de 6 años. La radio también está pasando por un momento delicado.
  • Los ingresos perdidos por los medios tradicionales los han capturado las plataformas digitales que venden publicidad eludiendo gigantescas cifras de impuestos.
  • La última estimación indica que el año 2020 la publicidad digital concentrará casi el 40% de la inversión publicitaria en Chile. De ese total, más de un 80% se la llevarán Google y Facebook. Ambas plataformas constituirán el gran monopolio medial del futuro.
  • Se proyecta que en Chile llegaremos a ese 50% de publicidad digital antes del 2022 provocando un derrumbe económico en todos los medios chilenos en particular en la televisión que no podrá sobrevivir económicamente ante este nuevo escenario.
  • La pérdida acumulada de los canales de TV abierta en los últimos 7 años superará los 160 mil millones de pesos.
  • Ante este escenario, Chile corre peligro de quedarse sin medios de comunicación nacionales fuertes y a merced de los algoritmos de los operadores globales que no tienen ninguna exigencia legal, regulatoria ni tributaria que sí deben cumplir los medios chilenos

TELEVISIÓN ABIERTA: UN APORTE RESPONSABLE Y NECESARIO AL PAÍS

  • 85% de los chilenos se informa a través de canales nacionales. Mantiene su alcance universal, 86% declara que ve televisión a través de canales de TV abierta nacional (encuesta CNTV 2017).
  • La TV Abierta es de libre recepción. No requiere pago ni contar con una cuenta de Internet.
  • La TV Abierta es el gran medio para unir todos los chilenos. Para aglutinar las diferencias, integrar a las regiones, debatir los grandes temas país, congregar a las familias y construir sentido de unidad.
  • La TV Abierta es la piedra angular de la Teletón, la obra benéfica más valorada por los chilenos.
  • La TV Abierta con sus servicios informativos y noticiosos hace un aporte informativo a la profundización de una sociedad más democrática e informada.
  • La TV Abierta cumple un rol clave en los momentos de catástrofes y desastres naturales.
  • Contribuye la difusión de los temas políticos, a la difusión de la labor legislativa, ejecutiva y judicial.
  • La TV Abierta transmite obligatoriamente programación cultural que aporta al sentido de identidad nacional.
  • La TV abierta difunde lenguaje de señas a las personas con discapacidad auditiva.
  • La TV Abierta aporte con sus ingresos a la supervivencia de las sociedades autorales.
  • La TV abierta paga sus impuestos en Chile.
  • La TV abierta tiene directores que responden legalmente por sus actos.
  • La TV abierta invirtió millonarias sumas para que su señal estuviera disponible satelitalmente en todos los rincones de Chile.
  • La TV Abierta emite gratuitamente las campañas de bien público impulsadas por el estado y voluntariamente apoya a infinidad de instituciones de aporte a la sociedad.

UNA TELEVISIÓN QUE COMPITE EN DESIGUALDAD

  • En medio de la crisis de ingresos y de una competencia desigual con las plataformas digitales, la Televisión Abierta ha sido objeto en los últimos 20 años de un exceso de exigencias legales, económicas y regulatorias que hacen aún más difícil su sobrevivencia como vehículo constructor del espacio democrático, la identidad país y la cultura local.
  • La Televisión Abierta Chilena en su conjunto deberá invertir en los próximos 3 años entre 60 y 70 millones de dólares en instalación de torres de transmisión de TV Digital Terrestre como resultado de la promulgación de la última ley que regula la TV.
  • El marco legal demoró 10 años de tramitación y la tecnología quedó obsoleta y en desuso. Sólo el 25 % de la población sintoniza TV por aire. El resto lo hace a través de TV de pago ya sea cable o satelital. Y muy pronto los servicios de streaming serán la principal forma para sintonizar TV lineal. La irrupción de la tecnología llamada 5G acentuará dicho consumo.
  • Producto de todo aquello los 60 millones de dólares en antenas digitales serán una gran pérdida de inversión en una tecnología que ya en 2019 está en retroceso.
  • La Televisión abierta asume periódicamente la responsabilidad legal de transmitir las franjas electorales tanto presidenciales y parlamentarias. Cumpliendo con un rol importante de aporte a la democracia y que tiene un gran impacto negativo en sus ingresos.
  • La TV abierta paga millonarias sumas anuales que son parte de sus ingresos brutos a las Sociedades Autorales como SCD y Chileactores.
  • La ley actual permite que cualquier asociación de creadores pueda cobrar la tarifa que estime conveniente (sin límite de monto) reclamando una retribución por el uso de sus derechos autorales. Pueden existir tantas sociedades autorales como voluntades de creadores de agruparse haya y estén dispuestos a crear nuevas sociedades. Es decir, pueden llegar a existir 10 sociedades del mismo rubro todas exigiendo altos cobros por sus derechos.
  • Hoy el 2% de los ingresos brutos de la TV Abierta se destinan a pagar derechos autorales de músicos y actores y ya está en negociación y litigio el pago de otro 8 % de sus ingresosbrutos a guionistas y directores. Dichos porcentajes pueden seguir creciendo porque no hay límite legal que lo restrinja. Una sobrecarga económica que ninguna otra industria en Chile tiene ni es capaz de sobrellevar.
  • Al mismo tiempo en el Congreso se han aprobado y se siguen tramitando una serie de iniciativas legales que han dañado y dañarán gravemente sus ingresos.
  • La ley 19.925, sobre expendio y consumo de bebidas alcohólicas, prohibirá a la televisión abierta emitir cualquier tipo de publicidad de licores en cualquier horario, excluyendo toda modalidad de exposición. Esta restricción significará que la industria dejará de percibir 6.600 millones de pesos, anualmente. Contradictoriamente las plataformas digitales sí podrán seguir haciendo publicidad de alcoholes.
  • La ley 20.869 sobre etiquetado nutricional de alimentos prohíbe la exhibición de publicidad de alimentos a niños menores de 14 años. Por un lado, es un contrasentido exigir a la televisión más programas infantiles, si no hay auspicios debido a esta norma. Contradictoriamente las plataformas digitales sí podrán seguir haciendo publicidad sobre alimentos prohibidos directamente a los niños que navegan por internet.
  • La Ley 18.838 sería modificada para obligar a los canales de TV a emitir una enorme cantidad de horas de producción audiovisual chilena, forzándolos a comprar material de altísimo costo y casi nulo retorno.
  • La comisión de cultura de la Cámara de Diputados busca modificar la ley 18.838 e imponer que el 25% de la programación de los canales de televisión sea cine chileno y en horario prime. Una nueva y evidente intervención a la libertad de programación que ya tiene normado porcentaje de programación nacional, cultural, horarios, etc. Creemos que una medida de esa naturaleza pone en jaque la sostenibilidad de la industria.
  • Sobrerregulación del Consejo Nacional de Televisión. Aplicación de multas y sanciones de alto costo económico y reputacional.
  • Obligación de transmitir al menos 4 horas de programación cultural a la semana que solo rige de manera discriminatoria para la TV abierta. No obliga al cable. Tampoco a Youtube, Facebook,  Google, Instagram, Netflix.

REGULACION NECESARIA PARA COMPETIR CON IGUALDAD

Si las autoridades chilenas valoran la existencia de medios nacionales independientes y responsables, fundamentales en la protección de la democracia, es vital que los poderes del estado actúen rápidamente antes de que la industria nacional de medios de comunicación desaparezca ante la desprotección legislativa y regulatoria.Es por eso que proponemos una serie de acciones que permitan a los medios nacionales competir en igualdad de condiciones económicas, legales y regulatorias. Estas medidas no pretenden ir contra la modernidad ni el avance de la digitalización. Sólo buscan profundizar la competencia de los mercados en igualdad de condiciones.

  • Que los contenidos de las plataformas digitales queden bajo la supervisión regulatoria del Consejo Nacional de Televisión y que dicho organismo ejerza sobre ellas todas normas que se le exigen a la Televisión Abierta actualmente.
  • Que se obligue a los operadores digitales globales a tener domicilio en Chile.
  • Que se los obligue a los operadores digitales globales pagar IVA e impuestos a la renta en Chile.
  • Que estén obligados a tener un Director Responsable en Chile, de nacionalidad chilena y con domicilio en territorio nacional. Y que se les exija una licencia para operar y que se les pueda caducar si no cumplen la ley chilena.
  • Que se les prohíba transmitir contenidos cuya propiedad intelectual es de los medios nacionales o de terceros.
  • Que se dicte una ley que prohíba a las empresas de telecomunicaciones chilenas a proveer de internet a todos los sitios piratas, redes sociales, buscadores y operadores digitales que roben la propiedad intelectual y contenidos de los medios chilenos.
  • Que las plataformas digitales se les exija un mínimo semanal de contenidos culturales.
  • Que las plataformas digitales estén obligados a incorporar lenguaje de señas en sus contenidos noticiosos.
  • Que las plataformas digitales estén obligadas a transmitir franjas políticas y campañas de bien público.
  • Que estas plataformas digitales no puedan emitir contenidos riesgosos incluyendo pornografía y violencia a todos los niños chilenos
  • Que se les prohíba emitir noticias falsas, expresiones de odio, racismo, discriminación de todo tipo, sexismo, clasismo, xenofobia y falta de pluralismo.
  • Que si no cumplen con todas estas exigencias legales la autoridad regulatoria no les permita seguir operando.

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